_MG_6285 copia

Arquitectura contemporánea

125

Integrado en el paisaje, con un estilo conciliador con el entorno y nada rupturista destaca la nueva sede del Museo de Altamira, obra del arquitecto santanderino Juan Navarro Baldeweg en 1997.

Sobre una superficie de 5.600 metros cuadrados se ha instalado un edificio de amplios espacios, claridad y pureza de formas, con bloques rectangulares de piedra clara y techos cubiertos de hierba, lo que le otorga esa sensación de respeto hacia la naturaleza y discreción adecuada para albergar la Neocueva y los espacios museísticos y de investigación.