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Casa de los Hombrones

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Los orígenes de esta curiosa casona, conocida así por los recios soldados protagonistas del escudo que adorna la fachada, también procede de otra de las familias importantes de Santillana, los Villa, que dejaron su huella incorporando incluso el lema: ‘Un buen morir es onra de la vida’. Situada al final de la calle del Cantón, el ambiente militar impregna esta regia construcción del siglo XVII, probablemente encargada por Alejandro Gabriel de Villa, que era el heredero de las tres casonas que poseía la familia en Santillana y padre del capitán Francisco Antonio.

En la misma época (últimos años del siglo XVII) un familiar de este último militar, José de Villa, ocupaba también el rango de Capitán de Infantería en Flandes y Sargento Mayor de las Cuatro Villas de la Costa, por lo que parecen constatadas las referencias marciales del abolengo de los Villa.

La construcción, de nuevo de planta rectangular a dos alturas y cubierta a cuatro aguas, se aligera en el piso inferior con tres grandes arcos rebajados que conducen a las dos puertas de entrada a la vivienda. En la parte superior, por el contrario, cobran importancia los volúmenes, concentrados en el enorme escudo de armas centrado en la fachada que relega visualmente a las tres ventanas que culminan el conjunto exterior de la portada.

Realizada en la típica piedra de sillería, la casona rezuma rectitud y una sencillez únicamente rota por el imponente escudo con armadura, sostenido por dos amenazantes soldados idénticos que parecen proteger, en la fría eternidad que confiere la piedra escultórica, el honor de la familia.