530 SANTILLANA-VISTA DEL ANTIGUO CUARTEL Y LA COLEGIATA-COPI

Edad Media

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La Abadía de Santa Juliana fue el punto de inflexión de la creación de la villa en la Alta Edad Media, aunque tampoco se conoce con exactitud la fecha de la fundación del monasterio que albergaba las reliquias de la mártir, decapitada por su esposo en el siglo III al negarse a renunciar a su virginidad y a la fe de Cristo. El templo alcanzó gran prosperidad y en el siglo X ya estaba plenamente consolidado. La situación estratégica del monasterio, en un ramal del Camino de Santiago, y el apoyo económico de los fieles posibilitaron un esplendor de la zona que provocó un gran dominio territorial y jurisdiccional en la zona conocida como Merindad de las Asturias de Santillana, una de las trece que formaban el entonces Reino de Castilla.

La Abadía logró la concesión del primer fuero gracias a Fernando I en 1045, pero no fue hasta el siglo XII cuando se construyó el actual templo, constituido en Colegiata al cambiar la orden monástica benedictina por la de canónigos de San Agustín. Bajo el reinado de Alfonso VIII, en el siglo XIII, que le concedió un nuevo fuero y con el apoyo de los nobles, el templo se convirtió en el más próspero de la Cantabria medieval.

La villa se articuló entonces en torno a la actual Plaza Mayor, donde se celebraba cada semana un bullicioso mercado y la Torre del Merino y, a partir de ahí, se fueron configurando las dos calles que confluyen a la entrada del pueblo: La rúa del Rey (hoy calle del Cantón) que sale del abrevadero de la Colegiata y la calle de Juan Infante, que parte de la plaza. Las edificaciones se organizaron en estas dos vías de forma sucesiva, creando un centro histórico territorialmente muy similar al actual.