_MG_7568 copia

El convento de San Ildefonso

74

Aunque su construcción coincidió en el tiempo con el inicio del declive de Santillana, desde sus comienzos en el siglo XVII consiguió cuantiosas rentas, superando con creces al de Regina Coeli, sobre todo por la atracción de desengañadas doncellas de familias poderosas, que contribuyeron a su esplendor, al tiempo que las jóvenes juraban sus votos perpetuos o parciales convirtiéndose en monjas de velo entero (la mayoría) o medio velo.

Fundado por Alonso Gómez de Carro en 1667, dispone de una estructura similar a su análogo masculino, aunque la iglesia es más austera (consta de una sencilla portada de nave única con dos tramos y cubierta de crucería estrellada) y el claustro más humilde y discreto. Su principal interés estriba en los escudos ornamentales del fundador y la casa Mendoza-Luna y la presencia en el Altar Mayor de un gran Cristo de marfil filipino del siglo XVIII.

Según cuenta uno de los cronistas de la época, la vida en el convento no sufrió grandes sobresaltos hasta el año 1711, cuando una terrible tempestad acabó con la vida de algunas monjas, que perecieron aplastadas por la techumbre del coro. Se dijo entonces que la descomunal fuerza del viento había derribado también la torre del reloj, siendo sustituida por la espadaña actual.

El convento de San Ildefonso alberga hoy en día a las monjas clarisas que habitaban el Regina Coeli, que han sido trasladadas a esta nueva ubicación.