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09 LITERATURA, CULTURA Y MUSEOS

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El ambiente cultural que se respira en Santillana del Mar ha impregnado hasta el último adoquín empedrado de la villa. Desde el goce para los sentidos que supone un paseo por el armónico conjunto de edificaciones renacentistas y barrocas, curiosamente embebidas de una cadencia insólita en la disparidad de estilos existentes, hasta el interés de investigación presente en el afamado Museo de Altamira, todo en Santillana rezuma cultura y arte.

La villa se puede visitar poniéndose en la piel del monje erudito que cercaba la Colegiata, en la de una doncella desengañada que ingresaba con votos perpetuos en el convento de San Ildefonso, en la de un militar recio y austero que defendía con honor la Merindad, en la de un cortesano de vida licenciosa, en la de un próspero comerciante enriquecido en el otrora paraíso lejano de las Indias, en la de un humilde campesino en busca de un señor al que ofrecer sus servicios…En fin, tantas almas, tantas historias y tantos secretos esconde Santillana que es muy fácil echar a volar la imaginación y fabular incesantemente al tiempo que se acompaña el paso irregular al que obligan las empedradas calles.

La enorme impresión sensorial que produce la villa tuvo su mejor admirador en el excepcional escritor Benito Pérez Galdós, aunque el nombre de Santillana se trasladó a la literatura por primera vez en el siglo XVIII con una novela picaresca de un autor francés, Alain René Lesage, que curiosamente nunca pisó la localidad. Referencias anteriores al genial autor canario son las de Melchor Gaspar de Jovellanos y Amós de Escalante y, en el siglo XX, la lista de intelectuales atrapados por el magnetismo medieval de Santillana es innumerable. Como ejemplos cabe citar a Ortega y Gasset, Emilia Pardo Bazán, Unamuno, Ricardo León, Concha Espina, Jesús Cancio, Gerardo Diego, José del Río, José Hierro y González Hoyos, así como los universales pintores Picasso y Miró.

La influencia cultural de Santillana en los inicios del siglo XX se fraguó en numerosas veladas artísticas y literarias, en visitas de la realeza europea y en el interés de las familias hidalgas, conscientes de la enorme atracción que ya comenzaba a suscitar la villa. Tras la Guerra Civil Española (1936-1939), que afortunadamente no logró alcanzar el patrimonio de la localidad gracias en gran medida al prestigioso escultor Jesús Otero, las instituciones oficiales tomaron el bastión del impulso cultural, aunque restringiéndolo a un ambiente elitista plagado de intelectuales, poetas y artistas que hicieron de Santillana el mejor lugar para sus eruditos encuentros en los años 50.

Una década después, florecieron otros movimientos culturales con innovadoras exposiciones artísticas a las que se unió la apertura del Museo Diocesano Regina Coeli en el año 1967, con más de 800 obras procedentes de las parroquias de la región, además de un excepcional archivo y un taller de restauración de libros con gran prestigio a nivel nacional, que además se utiliza para la conservación de sus propios fondos. Las esculturas, eminentemente populares así como otras de origen gótico, las sedas, los marfiles, los esmaltes y la extraordinaria platería constituyen el centro de la visita, de gran interés cultural.
Posteriormente, el Gobierno de Cantabria, a través de la Consejería de Cultura habilitó las Casas del Águila y de La Parra para mostrar colecciones públicas y desarrollar variados ciclos expositivos de diversa temática. En la Plaza Mayor y junto al Ayuntamiento se sitúa esta edificación, que ofrece una visita gratuita.
La oferta cultural de la villa se amplió en el año 1981 en la Torre de Don Borja teniendo como objetivos potenciar la literatura y el arte, a través de la organización de prestigiosos encuentros de escritores, variados certámenes literarios y artísticos, etc.

Unos años después, concretamente el 19 de marzo de 1994, se inauguró en la Plaza Abad Francisco Navarro (junto a la Colegiata) el Centro Cultural Museo Jesús Otero, auténtica Casa de Cultura de la villa, que alberga también la Biblioteca María Sanz de Sautuola y el Archivo Histórico, sala de exposiciones, de conferencias, punto de información municipal, etc. La visita, totalmente gratuita, incluye un recorrido por el jardín, -donde se exponen seis esculturas de gran tamaño con la temática característica del artista-, así como otro itinerario en dos salas y un patio cubierto.

El espacio cultural de Santillana se amplió en el año 2000 con la apertura del Palacio de Peredo Barreda, un centro de exposiciones dinámico y variado que ha estimulado aún más el erudito ambiente que exhala la villa. Este centro alberga el mobiliario original y las obras y objetos de arte que se encontraban en cada estancia, así como las nuevas adquisiciones de la entidad bancaria y una extraordinaria biblioteca. Los edificios anexos, ya rehabilitados, sirven de sedes de variadas exposiciones temporales y temáticas que suponen un aliciente cultural imprescindible, como el que ofrece también la sala artística denominada Espacio Express, ubicada en las dependencias municipales del edificio Juan Infante.

La atractiva oferta se completa con el Museo Nacional de Prehistoria y Centro de Investigaciones de Altamira, inaugurado en 2001 y al que se añadió pocos años después la Neocueva. El teléfono de contacto es 942 81 88 15 y la página web en la que se puede hallar toda la información sobre el centro, horarios, visitas, itinerarios, etc, es www.museodealtamira.mcu.es. Las entradas se pueden adquirir por venta anticipada y las reservas se pueden formalizar por internet, facilitando al máximo al turista la visita, absolutamente obligada si realmente se desea conocer los orígenes más remotos de Santillana y su excepcional legado.

De otro lado, y al calor del excepcional marco histórico, artístico y patrimonial de la villa, han ido surgiendo y proliferando pequeños museos privados de diferente temática, relacionada en su mayoría con la época medieval.

Además, la vida cultural del municipio se renueva y dinamiza a lo largo de todo el año con múltiples y variados eventos organizados por el Ayuntamiento, como el Festival Arte Libro (en abril), el del pequeño Formato y el Internacional de Títeres, Bisóntere, (en mayo), el de Capa y Espada (en junio), la propuesta artística denominada ‘Santillana al aire’, que incluye actuaciones de folclore, danza regional, nacional e internacional, jazz, música clásica y moderna, todo ello articulado en torno a la Plaza Mayor (en julio y agosto), el programa Santillana con los 5 sentidos (feria bianual que se celebra en septiembre) y el Festival de Música Infrecuente (también en septiembre).