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Palacio de Peredo Barreda

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La elegancia señorial de este edificio palaciego, ubicado en la calle Jesús de Tagle (a la entrada de Santillana), se remonta a principios del siglo XVIII, fecha en la que se atribuye el inicio de su construcción a Luis Antonio de Peredo y la autoría al maestro cantero Francisco de Otero.

No obstante, el registro del Catastro del Marqués de la Ensenada en el año 1751 otorga su pertenencia a Francisco Miguel de Peredo y Barreda, que había logrado una gran fortuna en las Indias.

Con el paso de los años el Palacio perteneció durante muchos años a la marquesa de Benemejís (y de ahí el que también se conozca por este nombre al edificio) y después a su hijo, Juan Iturralde, que se lo vendió a la entidad financiera Caja Cantabria a finales del pasado siglo XX.

La estructura de la mansión es sobria y distinguida, con una planta cuadrada, dos alturas y tejados a cuatro aguas dominado por estilosos pináculos. La parte inferior se distribuye en una puerta de entrada central, adintelada con coquetos elementos clasicistas, y dos pequeñas ventanas enrejadas. La simétrica distribución del piso superior, con finura de líneas y armónica distribución del espacio, se articula en torno a un balcón central al que se abren dos puertas simétricas con dintel, y otros dos balconcillos anexos a los lados sobre similares aberturas a la calle. El escudo de armas de la familia Peredo se alza en la parte central de la fachada perpendicular a la puerta de entrada y entre las dos puertas adinteladas que se asoman a la galería principal.

Los mesurados elementos decorativos del solariego Palacio confieren a la construcción un aspecto de noble serenidad y sosiego que se transforma en ávido bullicio intelectual al acceder al interior, reformado casi en su totalidad a principios del siglo XIX. Así, además de la excelente colección pictórica que alberga, se conserva aún la magnífica biblioteca creada por Blas María de Barreda y ampliada por sus sucesores, que contiene valiosos incunables y apreciadas ediciones literarias de los siglos XVII y XVIII.

Además de adquirir el Palacio de Peredo Barreda con todo su mobiliario y objetos de arte, Caja Cantabria se hizo también con los dos edificios anexos y, en la actualidad, el complejo constructivo constituye una importante sede de variadas actividades culturales.