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Torre de Don Borja

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A pocos metros de la anterior edificación, también en la Plaza Mayor, se alza otra torre medieval, del siglo XV, que debe su nombre el último titular de mayorazgo, en el año 1844, Francisco de Borja Barreda.

La propiedad originaria del edificio también es de la familia Barreda (que dejó su huella en los escudos de su linaje que se pueden ver en las enjutas de los arcos del piso intermedio de la fachada principal) aunque a lo largo de los años fue cambiando de manos: Primero perteneció a los Güell, después a Paz de Borbón (hija de Isabel II), a Mercedes de Babiera y finalmente a la Fundación Santillana, que lo ha convertido en un centro cultural que alberga importantes exposiciones y ciclos de conferencias.

La Torre de Don Borja es un compuesto arquitectónico de dos cuerpos unidos por un patio interior del siglo XVI, que posee un encanto especial gracias a su original conservación de la arquitectura montañesa. La parte más antigua de la Torre se sitúa en la parte posterior, pero sólo conserva unas ventanas y puertas de la época, mientras que la que muestra su fachada a la plaza destaca por su majestuoso soportal de arcos apuntados.

La estructura del edificio es de planta cuadrada, con tres alturas, vanos adintelados con antepechos, arcos rebajados y cubierta a cuatro aguas. Mezcla de torre medieval y casona barroca, es menos recia y severa que la del Merino, y exhibe escudos heráldicos, que aunque muy pequeños y sobrios, sin los ornamentos típicos de años posteriores, revelan una tradición posterior.